viernes, 3 de junio de 2016

LA POLÍTICA EN EL PORFIRIATO
 
 
           Fue una dictadura progresiva, que estuvo durante 1888-1910. El general Porfirio Díaz fue mel presidente de México durante más de trienta años. Su largo mandató se caracterizó por una estabilidad política sin presedentes en el siglo XIX. También se destiguió por su autoritarismo. Aquellos años que fueron conocidos y recordados como "pax porfiriana". Fueron el resultado de un mando nacional fuerte y de la habilidad de un regimen para establecer un equilibrio entre las diferentes fuerzas políticas de aquellos años.
          Bajo su lederazgo, la economía resibió un notable impulso y grupos de poder importantes encontraron caminos para prsoperar. Sin embargo, la creciente sumisión del juego político al arbitrario de Porfirio Díaz sacrificó libertades y fue limitando las posibilidades del régimen para responder a los nuevos retos de la vida política nacional.
          El periodo conocido como el Porfiriato arrancó con el truinfo del Plan de Tuxtepec al abrirse el año de 1877, y tuvo diferentes momentos. Sus primeros años comprendían la administración de Manuel González y hasta 1888 fueron arreglados entre grupos con interes políticos enfrentados desde el truinfo de la república liberal.
         Durante el porfiriato se dominarón rebeliones con las armas en la mano, pero sobre todo, se recurrió a pactos y acciones consilatorias para ofensar el mando nacional fue necesario incorporar al aparto político al representantes de facciones desplazadas- Juaristas, lerdistas e iglesiásticas-, dar cabida a los militares excluidos por la política civilista de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejáda; respetar a las fuerzas regionales, celosas de su autonomíay suavisar la aplicación de leyes de reforma para tranquilizar a la iglesia. De manera paralela en estos años se vio batalla por reconocer la internacionalidad para el nuevo gobierno. Está primera etapa porfiriana fue de estabilización política y esenario de tranformación económicas y sociales.
         La política porfirista estuvo dirigida por las élites y orientadas a su propio beneficio. El proyecto de desarrollo de Díaz y sus hombres favorecía ante todo a los inversionistas nacionales y extranjeros. Puertos, ferrocarriles, disposciones legales, estimulos fiscales, todo estaba al servicio de los comerciantes, banqueros, haciendados e industriados, de igual manera el régimen dejó al disposción a los empresarios una mano de obra barata y bien controlada.
         Para finales del régimen estos grupos resistieron una estructura política rígida que limitaba sus opotunidades para colmo, desde 1907 y 1908 sus situación se vio agravada por una fuerte crisis económica.

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